La Serranía de Ronda constituye el gran marco geográfico en el que se integra la Sierra de las Nieves. Este amplio conjunto montañoso del interior malagueño está formado por sierras tan destacadas como la Sierra de las Nieves, la Sierra de Grazalema, la Sierra de Líbar o la Sierra de los Pinos, configurando un territorio abrupto, de profundos valles y espectaculares relieves kársticos. En su corazón se encuentra la ciudad de Ronda, asentada sobre el imponente Tajo que abre el río Guadalevín, uno de los enclaves históricos y paisajísticos más emblemáticos de Andalucía. Con un pasado que se remonta a la época romana y un importante legado andalusí, Ronda ha sido tradicionalmente un centro comercial y cultural de referencia en la comarca, y hoy es uno de los principales polos turísticos del interior andaluz, estrechamente ligado al senderismo, la escalada y las actividades de montaña que ofrece la Serranía.
Uno de los grandes valores de la Sierra de las Nieves es su extraordinaria biodiversidad. La vegetación está dominada por extensos pinsapares, auténticas reliquias botánicas de las glaciaciones, acompañados por quejigos, encinas, arces, tejos y enebros en función de la altitud y la orientación. Estos bosques densos y umbríos crean un microclima muy particular que favorece una fauna diversa, donde destacan la cabra montés, el corzo, el jabalí y aves rapaces como el águila real, el halcón peregrino o el buitre leonado, además de numerosas especies forestales más discretas.
La ruta que proponemos tiene como objetivo el Pico Torrecilla, con 1.919 metros de altitud, es la segunda montaña en altura de la provincia de Málaga y una de las cumbres más emblemáticas del sur peninsular. Su cima, amplia y despejada, ofrece panorámicas espectaculares sobre el conjunto del parque, la Serranía de Ronda e incluso el Mediterráneo en días despejados. El itinerario atraviesa algunos de los enclaves más representativos del parque, como los pinsapares del Tajo y de la Cañada de las Ánimas, dos zonas de gran valor ambiental donde el pinsapo alcanza un desarrollo notable y crea paisajes de montaña muy distintos a los habituales en estas latitudes.
El recorrido parte del Área Recreativa de Los Quejigales, uno de los accesos clásicos a la alta montaña de la Sierra de las Nieves, y asciende hacia el Puerto de los Pilones, atravesando primero el impresionante pinsapar del Tajo. Esta primera subida concentra buena parte de la dureza de la jornada, tanto por el desnivel como por la continuidad del ascenso. Tras alcanzar la cima del Torrecilla, el regreso se realiza por la Cañada de las Ánimas, un itinerario impresionante que permite disfrutar de otro de los grandes pinsapares del parque y cerrar una travesía circular muy completa.
Se trata de una ruta exigente, especialmente por la prolongada subida a través del pinsapar del Tajo y el tramo final de ascenso a la cima, que requiere buena condición física y experiencia previa en montaña. En invierno, la presencia de nieve y hielo puede aumentar notablemente la dificultad, por lo que es imprescindible una correcta planificación. A cambio, esta ruta ofrece una de las experiencias más completas y representativas del Parque Nacional de la Sierra de las Nieves, combinando alta montaña, bosques únicos y algunas de las mejores vistas de todo el macizo.
Recuerda: La ruta requiere senderistas con experiencia y en invierno puede estar nevada. Ajustar los tiempos a la condición de cada uno.
DIFICULTAD TÉCNICA: Media. Si no hay nieve no hay pasos exigente. Recuerda que es una ruta de alta montaña con meteorología cambiante.
Este tramo es el más tedioso del acceso, ya que la pista se encuentra en condiciones irregulares, especialmente en su parte inicial. El último kilómetro, sin embargo, presenta un firme algo mejor. Se puede circular con coches bajos, pero es recomendable hacerlo despacio y con precaución.
Creo que es mucho más interesante hacer la aproximación a las cimas desde la vertiente de el Burgo, Tolox y Yunquera, la pista está mucho mejor, es más corta y en 10-15 minutos estamos caminando, nosotros desde Ronda hemos tardado 45 minutos en total. Pero bueno cada uno lo que prefiera.
Iniciamos la ruta desde el Área Recreativa de los Quejigales, donde dejamos el vehículo en una explanada amplia. Comenzamos caminando por una pista ancha que en pocos metros nos conduce al desvío a la derecha, donde arranca el sendero de los Quejigales al Torrecillas, perfectamente señalizado. El itinerario indica una distancia de algo más de siete kilómetros hasta la cima.
Cruzamos un pequeño puente de roca sobre un riachuelo y nos adentramos en un sendero que comienza a ganar altura de forma progresiva. La subida es cómoda en este primer tramo, atravesando una zona de pinar que poco a poco vamos dejando atrás. Conforme ascendemos, el sendero se vuelve más intenso y pronunciado, ya entre pinsapos moldeados por el viento, con vistas abiertas hacia la majada donde hemos iniciado la ruta.
El camino nos introduce en el Tajo del Pinsapar, un collado que permite salir de este pequeño barranco y acceder a la parte alta. Es un tramo especialmente bonito, rodeado de pinsapos, que aporta un carácter muy especial al recorrido. Superado este primer esfuerzo, entramos en la Cañada del Cuervo, donde comienzan a aparecer los primeros restos de nieve. Este sendero nos deja en la pista de acceso al puerto de los pilones.
Avanzamos unos metros hasta alcanzar el Puerto de los Pilones, un enclave espectacular desde el que se abren amplias vistas y donde ya se deja ver con claridad el Pico Torrecillas, así como el Puerto de los Valientes, por donde continuará la ascensión siguiendo la cuerda. En esta zona empiezan a aparecer quejigos de alta montaña y vegetación más baja. Desde el propio puerto parte un sendero a la derecha que tomamos para continuar hacia nuestro objetivo.
Con el Torrecillas siempre al frente, avanzamos por una vereda bien definida, cómoda, con algunas manchas de nieve y hielo, pero sin dificultad. Todo este tramo discurre por un quejigal de alta montaña, uno de los más elevados en altitud de la península, un entorno realmente singular.
El sendero nos conduce hasta un pozo nevero bien conservado, punto clave del recorrido circular. Aquí abandonamos el trazado principal girando a la derecha, avanzando entre quejigos en busca de un collado desde el que afrontar la subida final al Torrecillas. Este tramo habrá que desandarlo posteriormente para enlazar con la variante de descenso.
Pasamos junto a un gran pilón, donde giramos a la derecha. Si siguiéramos a la izquierda llegaríamos al Puerto del Saucillo, en dirección al Peñón de los Enamorados, pero nuestro itinerario continúa hacia la base de la subida final. El sendero nos deja a los pies de la cima.
Antes del ascenso final encontramos una fuente y un pequeño abrevadero, situados en el entorno conocido como el Pilar de Tolox o Cerro del Pilar. La naturaleza caliza de la roca favorece la filtración y acumulación de agua, dando lugar a este nacimiento.
Desde aquí afrontamos los últimos metros de desnivel positivo hasta alcanzar la cima del Pico Torrecillas, techo de la Sierra de las Nieves. La subida merece la pena, no solo por las vistas, sino por el entorno tan especial en el que se encuentra.
Tras disfrutar de la cima, iniciamos el descenso por el mismo sendero hasta regresar al entorno del pozo nevero. Desde aquí comienza la parte circular del recorrido, tomando el sendero que baja por la Cañada de En Medio, con impresionantes vistas hacia el Cerro Alto.
Esta cañada nos introduce en un pinsapar denso y tupido, que por momentos parece una auténtica barrera natural. El sendero del Pinsapar de las Ánimas resulta espectacular, con ejemplares de pinsapo de porte monumental, difíciles de transmitir en fotografías por su tamaño y majestuosidad.
El descenso continúa hasta una zona más abierta de pastos, donde no es raro encontrar ganado, y seguimos perdiendo altura. Pasamos junto a la Fuente de la Molina, aunque su acceso se encuentra canalizado, y poco después el sendero desemboca en una pista ancha.
Ya por pista, recorremos el último tramo cómodo hasta regresar al Área Recreativa de los Quejigales, completando una ruta muy completa y variada. Un recorrido que combina grandes ascensiones, bosques únicos como el Pinsapar de las Ánimas, el punto más alto de la Sierra de las Nieves y rincones de quejigos centenarios que, sin duda, quedan grabados en la memoria.


























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