PICO GUÍAS SUPERIOR E INFERIOR Y CLARABIDES ORIENTAL, CENTRAL Y OCCIDENTAL DESDE REFUGIO ESTOS
Nos encontramos nuevamente en el valle de Estós, uno de los grandes valles del Pirineo aragonés y uno de los rincones más representativos del entorno de Benasque. Situado en la comarca de la Ribagorza, al noroeste del valle de Benasque, el valle tiene un marcado origen glaciar y se extiende entre los macizos del Perdiguero, al norte, y del Posets, al sur. Por su fondo discurre el río Estós, mientras que sus laderas combinan extensos bosques, praderas de montaña, ibones y las grandes paredes y crestas de la alta montaña pirenaica.
Todo este territorio se encuentra dentro del Parque Natural Posets-Maladeta, creado en 1994 para proteger uno de los sectores de mayor valor natural de los Pirineos aragoneses. Sus más de 33.000 hectáreas incluyen algunos de los principales macizos de la cordillera y una extraordinaria concentración de cumbres superiores a los 3.000 metros. El parque se extiende por los términos de Benasque, Gistaín, Montanuy, Sahún y San Juan de Plan.
El punto de partida de nuestra ascensión es el Refugio de Estós, situado alrededor de los 1.890 metros de altitud. Es uno de los refugios históricos del Pirineo y tiene además una particularidad: fue el primer refugio de los Pirineos en disponer de guarda. Desde aquí parten algunas de las ascensiones clásicas del sector, como el Posets, Perdiguero, Gourgs Blancs, Clarabides y Gías.
Nuestra primera ascensión del día se dirige hacia el Pico de Gías, que alcanza aproximadamente los 3.011-3.013 metros. Se trata de una montaña fronteriza situada entre el valle de Estós y los valles franceses, con una magnífica posición sobre el circo de Gías y los numerosos ibones que rodean estas cumbres.
El origen del nombre Gías resulta especialmente curioso. El topónimo no parece formar parte de la tradición más antigua del valle de Benasque: Juli Soler i Santaló ya señalaba a comienzos del siglo XX que aparecía en cartografía francesa pero era desconocido entre los habitantes del valle. El nombre se documenta en el mapa de Franz Schrader de 1892 aplicado al lago de Gías y posteriormente pasó a utilizarse para el puerto y finalmente para la montaña. Una interpretación posterior relaciona gia o gies, en benasqués, con la idea de rama, aunque la etimología no puede considerarse completamente segura.
La historia de sus primeras ascensiones también tiene un punto interesante. Las referencias históricas sitúan la primera ascensión documentada del Gías en 1906, protagonizada por las hijas del conde de Saint-Saud, que dieron lugar a la denominación Punta Cécile-Isabelle, aunque existe también una referencia anterior a una posible ascensión de Maurice Gourdon en 1885 que no está plenamente confirmada.
Junto al Gías encontramos además la Punta Gías Inferior, una cota que alcanza aproximadamente los 3.000 metros y que en las últimas revisiones de los tresmiles ha adquirido especial interés. Su prominencia es muy pequeña respecto al Gías principal, y precisamente por ello su consideración como tres mil independiente ha generado debate entre montañeros y especialistas en catalogación de cumbres. Las mediciones recientes sitúan su altitud en torno a 3.000,59 metros.
En segundo lugar nos hemos acercado a a los Clarabides, una sucesión de cumbres que se encuentran prácticamente sobre la frontera franco-española. El Clarabide Oriental ronda los 3.017 metros, mientras que el Clarabide Central alcanza los 3.019 metros, siendo este último el punto culminante del conjunto. El llamado Clarabide Occidental, tradicionalmente incluido entre los tresmiles de la zona, ronda los 3.000 metros, aunque su consideración dentro de las listas actuales de tresmiles ha sido objeto de cambios y revisiones.
La toponimia también refleja la historia fronteriza de estas montañas. En la nomenclatura tradicional aparecen los Picos de Clarabide, mientras que la toponimia oficial aragonesa recupera la denominación Tuca de Cllarabida.
La ascensión a los Clarabides no presenta grandes dificultades técnicas en condiciones estivales y sin nieve.
Nuestra propuesta parte del Refugio de Estós y asciende hacia el circo de Gías, siguiendo el sendero que remonta progresivamente el barranco y alcanza el entorno de los ibones superiores. A partir de aquí entramos ya en un paisaje completamente mineral, dominado por grandes bloques de roca, pedreras y las paredes que forman la divisoria con Francia.
El objetivo es enlazar los Gías Superior e Inferior, desde el ibón tomamos una canal directa al collado de los Gías. Una vez ascendidos volvemos al collado y tenemos que seguir la cuerda para subir a los Clarabides.
Estamos ante una actividad exigente principalmente por el desnivel acumulado y por desarrollarse íntegramente en terreno de alta montaña, pero que resulta asequible para montañeros con experiencia y acostumbrados a este tipo de ascensiones. En verano y con el terreno libre de nieve, los pasos más comprometidos son relativamente cortos y no requieren técnicas de alpinismo avanzado, aunque sí es necesario saber moverse con seguridad entre bloques, pedreras y pequeñas trepadas.
Recordar: Importante estar en forma y la subida en invierno podría estar con nieve.
TIPO DE RECORRIDO: Semi-circular.
DISTANCIA: 10.8 km
ORIENTACIÓN: La ruta es bastante evidente. Hitos marcan el camino. Pero siempre es bueno llevar gps.
TIPO DE VÍA: Senda, trocha, pedrera y trepadas.
ÉPOCA APROPIADA: Ruta otoñal. Atención en invierno y primavera, tendrá nieve.
EQUIPO NECESARIO: Material de senderismo: zapatillas de senderismo, ropa transpirable, gorra y gafas de sol. Bastones de caminante también son recomendables. Agua. Algo de comida para reponer las fuerzas. Complementar la información pinchando en el enlace.


Comenzamos la jornada sobre las 7:45 de la mañana, a una altitud aproximada de 1.890 metros. Salimos por detrás de la zona de los aseos del refugio y, desde el primer momento, comenzamos una subida continua junto a un pequeño barranco por el que discurre algo de agua.
El primer tramo es claramente ascendente y avanzamos junto al torrente. A finales del verano el caudal es bastante escaso, por lo que encontramos el terreno prácticamente seco.
Después de unos minutos de subida salvamos un pequeño desnivel y alcanzamos un pequeño circo. Al fondo, siguiendo el cauce del torrente, podemos intuir por dónde tenemos que continuar para superar este pequeño circo. Aproximadamente después de media hora de marcha comenzamos a remontar la canal.
Si la roca está seca, no encontramos prácticamente agua y podemos avanzar por el interior de la canal. En este punto aparecen varios hitos que nos desvían ligeramente hacia la izquierda.
Este desvío permite evitar el paso más directo junto al agua, especialmente en los meses en los que puede encontrarse hielo o nieve en esta zona.
Superado este primer escalón, la subida se hace algo más cómoda y continuamos ganando altura.
Poco a poco vamos atravesando diferentes terrazas mientras ascendemos hacia la zona de los Clarabides. El terreno vuelve a ganar pendiente en algunos puntos y la subida comienza a hacerse más exigente.
Tras superar varias terrazas encontramos algún pequeño tramo más tendido que nos permite avanzar con algo más de comodidad.
Entre nosotros comienzan a abrirse las vistas hacia los Clarabides y la zona de Gourgs Blancs, y cada vez tenemos una perspectiva más amplia del entorno de alta montaña.
Después de aproximadamente una hora y cuarto de ascensión, la ruta comienza a girar ligeramente hacia la derecha para bordear los restos de un pequeño ibón seco.
Por nuestra derecha dejamos lo que parece ser el ibón de Gías que está seco. y todavía tenemos que superar una terraza más para situarnos a la altura del ibón de Clarabide.
Superamos este ibón por un lateral pasando por un caos de roca. Este, tras un pequeño tramo de subida nos deja en el ibón superior. Mucha gente viene a dormir aquí para poder hacer las cimas de esta zona.
Aquí ya tenemos claro nuestro itinerario. Junto al ibón comienza una subida prácticamente directa hacia los Picos de Guías, más concretamente al collado de guías entre los Clarabides y los Guias. Enlazamos una canal de subida intensa pero bien definida.
El terreno es cada vez más pedregoso y tenemos que buscar el mejor paso entre las rocas, siguiendo los diferentes hitos que encontramos durante la subida.
Después de aproximadamente dos horas y cuarenta minutos, alcanzamos la zona del collado desde donde ya tenemos a la vista los Picos de Guías.
Hacemos una pequeña parada para descansar y afrontar con tranquilidad el tramo final de la subida.
Desde aquí seguimos ascendiendo por un terreno de grandes bloques de roca. Los hitos aparecen hacia nuestra izquierda y nos van conduciendo hacia el canal de entrada a los Guías.
Desde aquí solamente nos queda superar una pequeña trepada para alcanzar la primera cima.
El tramo final presenta una pequeña chimenea que tenemos que trepar.
Encontramos algunos buenos agarres y, con la roca seca, no presenta mayor complicación, aunque debemos avanzar con atención porque estamos en terreno de alta montaña.
Finalmente alcanzamos la cima del Pico de Guías, después de algo menos de tres horas desde el refugio.
Hacemos las fotografías de rigor y disfrutamos durante unos minutos de las vistas antes de continuar con nuestro siguiente objetivo.
Desde la cima descendemos por un caos de piedras hasta alcanzar un pequeño collado, desde donde afrontamos la subida al Guías Oriental, nuestra segunda cima de la jornada.
En pocos minutos conseguimos alcanzar también esta segunda cumbre.
Este segundo pico ha sido recientemente considerado como una cima de 3.000 metros, por lo que, estando aquí, tenemos claro que hay que completar la ascensión.
Una vez realizadas las dos cimas, encontramos una pequeña trocha que discurre pegada a la pared rojiza y bordea el macizo principal.
Este paso nos permite evitar tener que volver a destrepar por el mismo lugar por el que hemos ascendido.
Seguimos las indicaciones y conseguimos realizar el descenso de una manera mucho más cómoda, ahorrándonos buena parte del destrepe.
Desde aquí regresamos hacia el collado de los Guías, donde retomaremos el camino hacia nuestro siguiente objetivo: el Clarabide.
En este tramo cambia bastante el aspecto de la montaña. La roca adquiere unos tonos mucho más rojizos y las vistas hacia el Posets y las grandes cumbres del entorno son realmente espectaculares.
Después de aproximadamente tres horas y media de recorrido, llegamos al Clarabide Central. Ahora toca acercarse al Occidental. Encontramos algún tramo en el que es necesario utilizar las manos para superar pequeñas dificultades, aunque sin grandes complicaciones.
El sendero discurre por un collado situado entre los Clarabides y, desde este punto, volvemos a apreciar un cambio en el color de la roca.
Ahora se torna más grisácea y blanquecina, contrastando con los tonos rojizos que hemos encontrado en la zona de los Guías.
Al fondo tenemos ya la subida hacia el Clarabide.
Desde aquí podemos contemplar todo el terreno por el que hemos realizado la ascensión, con el impresionante caos de rocas en primer plano y, al fondo, la cresta de los Gourgs Blancs.
El paisaje es espectacular y merece la pena detenerse unos minutos para disfrutar de las vistas.
Continuamos ascendiendo hasta alcanzar finalmente la cima del Clarabide Occidental.
Aprovechamos esta última cima para hacer un descanso. Después de este descanso emprendemos el descenso.
Ahora encontramos un sendero bastante más definido que nos lleva progresivamente hacia el collado. Vamos perdiendo altura poco a poco y, tras aproximadamente cuatro horas y cuarenta y cinco minutos de recorrido, contando las numerosas paradas para fotografías y reportaje, alcanzamos nuevamente la zona del collado.
Desde aquí tomamos el sendero de bajada.
El terreno combina pedrera y tierra suelta, por lo que, aunque el descenso resulta bastante llevadero, tenemos que avanzar con precaución para evitar resbalones.
El sendero nos deja justo en el punto de cruce por el que habíamos pasado durante la subida, a pocos metros de la zona del ibón.
A partir de aquí comienza el tramo final de nuestra ruta.
Seguimos el mismo itinerario utilizado durante la subida y vamos descendiendo progresivamente por las diferentes terrazas que habíamos superado durante la mañana.
Poco a poco vamos perdiendo altura hasta volver a enlazar con el cauce del pequeño torrente.
Una vez alcanzado el barranco, continuamos descendiendo por su lado derecho y enlazamos finalmente con la canalización de agua.
Desde este punto ya solamente nos queda continuar por el sendero hasta alcanzar nuevamente el refugio de Estós.
Después de aproximadamente siete horas de actividad, incluyendo las numerosas paradas para descansar, hacer fotografías y disfrutar del paisaje, damos por finalizada la ruta.
Una jornada estupenda, en un entorno espectacular de alta montaña, en la que hemos disfrutado mucho de la ascensión a los Picos de Guías y al Clarabide.











































