CIMA DE LA MALLADA DEL LLOP POR EL BARRANCO DE LA CANAL
Hoy nos adentramos en una de las sierras más auténticas y agrestes del interior alicantino: la Sierra de la Serrella, para alcanzar la Cima de la Mallada del Llop por el Barranco de la Canal, partiendo desde la subida al Puerto de Castell de Castells. Una jornada de montaña exigente, de las que combinan desnivel, vegetación cerrada y un paisaje cargado de historia.
La Serrella se extiende a lo largo de unos 15 kilómetros sobre los términos municipales de Beniardá, Confrides, Castell de Castells, Benasau, Cuatretondeta, Facheca y Famorca, formando una auténtica barrera natural entre la Marina Baixa, al sur, y la comarca del Comtat y la Marina Alta, al norte. Su disposición este-oeste y su relieve abrupto le confieren un carácter muy marcado, enlazando hacia el este con la sierra de la Xortà sin una discontinuidad clara.
Entre sus cumbres más destacadas encontramos el Plà de la Casa (1.379 m), la Mallada del Llop (1.360 m) y el Alt de la Serrella (1.359 m), tres elevaciones muy próximas en altura pero con personalidad propia. La Mallada del Llop, objetivo de nuestra ruta, debe su nombre a las antiguas “malladas”, espacios donde el ganado pasaba la noche, y al lobo. Esta toponimia refleja la estrecha relación entre el medio natural y la actividad pastoril tradicional, profundamente arraigada en la zona. Aunque en esta zona no hay lobos, quizás se piense que en esta sierra fue abatido el último lobo de estas sierras en alicante. (Este dato no lo tengo confirmado).
El ascenso por el Barranco de la Canal nos introduce en un entorno cerrado y salvaje, donde todavía pueden encontrarse antiguos neveros o pozos de nieve. Estas construcciones, hoy silenciosas, fueron esenciales durante siglos para almacenar nieve prensada en invierno y transportarla posteriormente a los núcleos urbanos para su conservación y uso sanitario o doméstico. Su presencia en el barranco nos recuerda la dureza del clima invernal en estas sierras y la importancia económica que tuvo este recurso natural.
La ruta es exigente, tanto por el desnivel acumulado como por algunos tramos de senda invadida por vegetación, que obligan a avanzar con atención. El ascenso combina la progresión por el barranco con tramos más directos y verticales antes de alcanzar la cima, donde las vistas se abren hacia el valle de Guadalest, la Marina y el interior montañoso alicantino. El regreso por el mismo barranco permite disfrutar nuevamente de este entorno tan singular.
Una subida intensa y muy completa, ideal para quienes buscan montaña auténtica en el interior de Alicante, combinando esfuerzo físico, etnografía y paisaje en una de las sierras con más carácter de la provincia.











.jpg)

