SUBIDA AL GRAN PARADISO



Ya de regreso de nuestra incursión a los Alpes, toca la hora de recapitular y narrar las crónicas de nuestras experiencias alpinistas. Como preparación para la gran subida planteamos esta típica ascensión a la cumbre del Gran Paradiso. Está situada en el valle de Valsavarenche, en la provincia de Aosta. Nuestra base estaba situada en Chamonix y desde aquí poco más de hora y media y con 100 euros menos de autopista podemos llegar hasta la pequeña localidad de Pont desde donde parte nuestra ascensión.

Realmente merece la pena conocer este lado de los Alpes Italianos ya que podemos encontrar un entorno plagado de castillos, pequeñas casas de piedra y gentes muy amables. Una excursión obligada para los enamorados de la montaña.
Nuestra propuesta consistió en llegar a medio día al pueblo de Pont, comimos en la pradera del área recreativa y desde aquí tomamos la subida muy progresiva hasta el refugio, algo menos de dos horas. Pasamos la noche allí y sobre las 5 de la mañana comienzas las cordadas a tratar de subir a la cima del Paradiso.
Una ruta ideal como preparación ha subidas más técnicas en los Alpes, una perfecta forma de aclimatar el cuerpo a estas alturas, ¡si el tiempo lo permite claro!.





FICHA TÉCNICA:

FECHA: 01-07-2012.
DISTANCIA: 6. 17 km.
MODALIDAD: Alta montaña invernal, Alpinismo.
DURACIÓN:  Subida al refugio 1:45 con mucha carga y ritmo tranquilo.
Subida del refugio a la cima y regreso 6 horas. La ascensión con muy mal tiempo. Nosotros nos quedamos en la Madonna por que las condiciones climáticas era muy malas, Quedarán unos 20 minutos para llegar hasta la otra cima.
DIFICULTAD TÉCNICA: Media. Toda la ascensión requiere conocimientos de caminar con crampones sobre nieve y hielo pero no presenta pasos complicados ni difícil de superar, tan solo encontraremos el último tramo para llegar a la Virgen que tiene unos pasos de 2-3 grado y que con mal tiempo pueden ser más complicados. Es de las ascensiones más fáciles en Alpes.
DIFICULTAD FÍSICA: media-alta. Tenemos que superar un desnivel de 1400 metros y para ello requiere buena forma física.
ORIENTACIÓN: Con el gps y la huella, no tiene complicación, hay una autopista realizada por la huella de tantos montañeros que sube ha esta cima.
TIPO DE VÍA: Nieve, corredor con nieve y hielo.
ÉPOCA APROPIADA: Los meses de primavera y verano.
EQUIPO NECESARIO: Chaqueta y pantalón de gore-tex, ropa térmica interior, forro polar, guantes, gorro. Gafas, protección solar y labial. Agua y comida para el avituallamiento. Crampones y  Piolet. Equiparos bien para evitar riesgos. Sobre todo informaros en el refugio del estado de la nieve para equiparos correctamente. Mucha gente sube enconrado, en mi opinión y según contemplé el estado de la nieve y la dificultad de la ascensión creo que no es necesario. Pero el 90 % llevan cuerdas. Es cierto que pueden haber grietas, aunque con el grosor de nieve  no deja de ser una ascensión de las clásicas en pirineo. Ahora que cada uno haga lo oportuno.
INICIO DE LA RUTA: Partimos del refugio Victorio-Enmanuelle. Para ver la ruta de acceso al refugio pincha aquí. Os dejo el acceso desde Chamonix, debemos cruzar el Tunel del Mont Blanc y dirección valle de Aosta y Valsaveranche. Son unos 80 km con unos parajes increíbles.
LA RUTA: Descárgate laruta en Wikiloc:
Subida Pont-Refugio Victorio-Enmanuelle.
Subida Refugio V.-Enmanuelle cima del Gran Paradiso.
RUTA FOTOGRÁFICA: Fotos Miguel
DESNIVEL ACUMULADO: Partimos de 2735en el refugio, para llegar a la Madonna del Gran Paradiso con cuatro mil sesenta y un metros. Por tanto un desnivel de 1400 metros.
La ascensión de la zona de Camping de Pont hasta el refugio  tiene un desnivel de 800 metros pero bastante llevaderos. Aunque en nuestro caso con las mochilas y todo el material costó un poquito.





CRÓNICA:



Hay sitios que sin profundizar mucho en ellos te provocan un interés y unas ganas enormes de conocernos, este es el caso de los Alpes Italianos. Un rincón en esta cadena montañosa con un encanto muy especial.


Nosotros como preparación para la subida al Mont Blanc nos hemos hacercado al valle de Sabarenche, para realizar la ascensión al Gran Paradiso, una cima de 4061 metros, pero con una buena aproximación al refugio, situado cerca de la cota de tres mil metros y una marcha muy asequible para casi todos los público.




Situado a poco más de una hora y media de la población de Chamonix está el precioso parque nacional del Gran Paradiso, que por cierto hace honor a su nombre con creces. Dejaremos aparcada la furgoneta en una gran explanada, es un pequeño complejo formado por un hotel rural, camping para tiendas, caravanas y un pequeño supermercado.  Esta zona llena de turistas que suben para pasar algunos días en la naturaleza y realizar rutas senderista y otros como nosotros a subir a alguna de las cimas invernales que guardan sus cumbres nevadas.






Después de coger fuerzas en la era con algo de embutido, pan y frutas de la zona, comenzamos la subida al refugio. En un primer momento no pensaba en subirnos cuerdas, arnés y la ferralla, pero después de ver a todos los montañeros que bajaban con el material pensamos que sería una buena idea. En todas las reseñas que había leído nadie comenta la necesidad de este material y realmente solo es necesario para pasar el último paso hasta la Madonna, el resto no deja de ser una marcha invernal bastante asequible y sin mucha dificultad técnica.

Preguntamos a algunos montañeros si era necesario y claro siempre es bueno llevar el material, yo no voy a ser quien diga lo que tiene que llevar la gente, pero a mi parecer y en esta época del año creo que no es necesario.
Finalmente tomamos la resolución de subir el material y claro con el consiguiente peso a salvar los casi 800 metros de subida hasta el refugio.






La ruta comienza pegada a un río que recoge todo el agua del deshielo para poco a poco introducirnos en un bosque de abetos y coníferas. Un entorno maravilloso y lleno de vegetación. El camino es progresivo aunque después de pasar dos días sentados en la furgoneta las piernas están algo aletargadas.

 

Una marcha recomendable para todo el mundo, que en  una 1: 45 estabamos ya en el refugio, si comparamos las dos fotos, se puede ver como en pocos metros pasamos de un paisaje boscoso a la típica estampa de alta montaña.  El refugio está situado a 2735 metros de altura y aquí la vida se hace bastante complicada sobre todo cuando se pasa gran parte del año nevada.




Noche típica de refugio, cena tempranera, algo de sopa, pasta y pollo para terminar el menú. No está mal y tenemos que recargar energías para la jornada del día siguiente. Para ayudarnos al sueño en altura un poco de Grappa del lugar nos hace que antes de las diez ya estemos en la camita.



Las cámaras son bastante pequeñas y el maestro tiene algunos problemas con los techos. Como siempre una dura noche de sueño, alentada por un viento importante que se levanta en a media noche. Esto anuncia que no va a ser una jornada fácil.




Sobre las 5 comienza la gente a prepararse, aquí les gusta mucho madrugar. Bajamos a desayunar, como es normal desayunos pobres para jornadas duras, esto es una característica común de todos los refugios ya sea en España o fuera.
Sobre las cinco y media comenzamos la marcha, curiosamente los últimos, es que el maestro necesita su tiempo y bueno si no adelantamos luego a nadie no tiene gracia la ascensión.
La primera parte discurre por la morrena,  la nieve está a partir de los tres mil metros y estos primeros tramos avanzamos entre un gran caos de piedras. Nos limitamos a seguir la estela de los frontales que nos abren el paso.





Con el amanecer llega también la nieve. Vamos ascendiendo las sucesivas palas que se presentan. Sin ninguna dificultad técnica seguimos la huella de las cordadas que nos preceden. Nosotros viendo el buen estado de la nieve, no hemos sacado ni los crampones, por supuesto mucho menos arnés y cuerda.






Después de una hora de marcha los grupos van haciendo paradas mientras nosotros vamos ascendiendo, aunque conforme vamos saliendo del valle que da acceso a la cima nos encontramos con una importante tormenta de viento, nieve y lluvia. La cosa se pone fea, me comenta el maestro, pero claro “Ya que estamos aquí”, pues eso que no vamos a bajarnos ahora.

Según vamos ascendiendo la sensación de frío es mayor, las gafas las llevo completamente heladas y no veo más que los pies de Sico.






Pregunto a un grupo que ya baja y me dicen que estamos muy cerca. Lo cierto es que la sensación no es agradable y no estamos disfrutando mucho. Seguimos avanzando hasta llegar a la placa de la Madonna. Realmente no se ve nada pero hemos llegado finalmente casi de los primeros grupos.
Unas barritas a resguardo de unas rocas, el tiempo está bastante mal y las fuerzas van flaqueando.

Le digo al maestro de acercarme a la Madonna, el se queda la verdad es que está complicado. Me voy aproximando con cuidado, la roca está helada y los pasos son algo complicados, a eso le unimos que hace mucho viento y niebla, un coctel perfecto para un accidente dramático.

Me acerco hasta una gran lasca de piedra donde están montando las reuniones, aquí por fin conozco “las buenas formas” de los guías de Alpes. Empujando, copando el estrecho paso hasta la madona y lo más importante en mi opinión olvidando el carácter de compañerismo y ayuda que siempre se ha tenido en esas situaciones.




En definitiva que viendo peligrar mi vida, me quedé a 6 metros de tocar la virgen, no merece la pena jugarse la vida por esta panda de mercenarios de la montaña. Total que como puedo me vuelvo donde me esperaba el maestro.
Comenzamos la bajada, bastante rápidos alentados por que según vamos descendiendo la niebla va remitiendo y el sol hace acto de presencia.





Una parada en el refugio para recoger el resto de material que no nos hacía falta para la subida, aprovechamos para secar la ropa al sol que se ha quedado finalmente en el cielo y como no reponer con unas jarras de claras con limón.


Después de un merecido descanso de una horita, retomamos la bajada hasta el prado de Pont, donde tenemos pensado comer.




Aquí nos acercamos al pequeño supermercado, compramos embutidos de la zona, quesos y algún platos típicos que tenía la mujer a la venta. Nos tiramos en la hierba y disfrutamos de un fin de jornada increíble. Todavía nos queda la vuelta a Chamonix pero este tipo de ascensiones es totalmente recomendada a todos los aficionados a las marchas invernales y barriendo un poco para casa nuestros pirineos no tienen nada que envidiar a esta zona. Espero que la disfrutéis.









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Oleh

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